Las variantes se extienden por todo el territorio
Llegamos con la segunda entrega sobre los juegos tradicionales de Aragón, entre los que podréis observar que la puntería y la destreza son claves para realizar lo mejor posible cada uno de ellos.
Empezamos por un repaso entre algunos juegos de lanzamiento, el primero, las anillas horizontales, en el que se deben lanzar tres anillas a tres metros de distancia haciendo puntería en una varilla vertical.
En el juego de las herraduras, se clava una varilla en el suelo, trazando un círculo de 50 cm a su alrededor. Se lanzan cuatro herraduras a 5-6 metros de distancia, tratando de que la herradura quede dentro del hierro. Si queda en la varilla, son cinco puntos; dentro del círculo, tres puntos, y si toca la línea exterior, 0. El ganador es aquel que llega primero a 50 puntos, o a una cantidad acordada antes de iniciar el juego.
En los juegos de los bolos, billas, birlas o bolinches, son muchas las variantes de este juego tradicional según la zona de Aragón en la que se está, pero una de las más tradicionales es aquella que consta de nueve bolos de madera colocados en el suelo con marcas, formando un cuadrado. Se lanza desde cinco pasos de distancia un tocho de madera, tratando de tirarlas para llegar a 25 puntos. Cada bolo que se derriba equivale a dos puntos; una vez se llega a los 20, cada bolo cuenta un punto. Si se tira solo el del centro, en caso de que quede en el interior del cuadrado, equivale a 5 puntos; si se logra sacar fuera, 9 puntos. Si se pasa de los 25, se vuelve a empezar y se debe llegar a los 16 puntos. Algunas de las variantes son el palistroc de Azanuy o los bolos de Used.
El último de los juegos de lanzamiento que mencionaremos es el de azada; se lanza una azada con la mano derecha, realizando un movimiento de balanceo, y debe lanzarse por debajo de las piernas. Para que el lanzamiento se considere válido, no puede levantarse ningún pie, y la azada debe tocar el suelo primero con el filo, y el mango no puede tocar el suelo durante el desplazamiento en el aire.
Pasamos a otro juego, habitual en muchas regiones del país, no solo de Aragón, el aro. Consiste en hacer rodar un aro empujándolo con una horquilla; normalmente, suelen organizarse carreras de determinadas distancias o recorridos con obstáculos.
Para finalizar el repaso de hoy, hablaremos del tiro de palo, en el que los dos participantes empiezan en el suelo con las plantas de los pies juntas, y deben hacer fuerza con un palo que sujetan ambos con sus manos. Este palo está formado por dos cilindros de madera de 40 cm de largo por 3 cm de sección, unidos por el centro y los extremos. Cada ronda, llamada tiro, tiene una duración máxima de treinta segundos, y los descansos entre tiros son de tres minutos.
Otros juegos a los que queremos hacer mención son las peonzas, los clavos torcidos, el tejo de diana, las tabas, el lanzamiento de alpargata, de boina y de abarca; las cuerdas de los pastores, el tanganillo, la estornija o la revuelta del pastor.
